El estado de desarrollo actual de Chile, plantea la tarea imprescindible de instalar un perfil de última generación en el sistema mundial. La influencia política, el éxito de nuestras exportaciones, la penetración de la cultura nacional y sus ideas, depende en gran medida de la buena opinión obtenida por el país en el exterior. La imagen de Chile es un bien público y todos tienen derecho a usufructuar con altura de este bien. La apuesta de imagen-país, en su versión institucional, es una apuesta a largo plazo y opera como una condensación de las energías y proyecciones de nuestra sociedad.
A la búsqueda de un relato para Chile
